La industria del voleibol en la República Dominicana se vio sacudida recientemente por la triste noticia del fallecimiento de Ricardo "Georiber" Arias Gneco, considerado el padre del voleibol dominicano. Entre lágrimas, aplausos y guardias de honor, Georiber fue despedido en un emotivo acto en el Palacio del Voleibol, donde las primeras integrantes de las Reinas del Caribe, Nurys Arias, Cosiris Rodríguez, Prisilla Rivera y Milagros Cabral, rindieron homenaje a su legado antes de que sus restos fueran trasladados al cementerio Puerta del Cielo.
Cosiris Rodríguez, una de las hijas adoptivas de Georiber, compartió con emoción: "Se fue físicamente, pero su espíritu permanecerá por siempre con nosotros". Cosiris recordó los momentos vividos junto a Georiber, quien no solo fue un dirigente deportivo, sino un padre para muchas de las jugadoras a las que guió y apoyó a lo largo de su carrera.
Nurys Arias, otra de las jugadoras que tuvo el privilegio de ser aconsejada por Georiber, destacó su trato cercano y alentador. "Siempre me aconsejaba, me encaminaba con palabras positivas para seguir adelante. Sin dudas, que fue mi soporte, fue mi soporte", expresó Nurys, resaltando la influencia positiva que Georiber tuvo en su vida y en la de muchas otras jugadoras.
Prisilla Rivera, por su parte, enfatizó la huella imborrable que Georiber dejó en la industria del voleibol. "Su legado habla por él. No hay palabras suficientes para transmitir lo que ese hombre hizo por el deporte dominicano y cómo trascendió a nivel internacional. Las palabras quedan cortas pero el legado está", señaló Prisilla, reconociendo la importancia y el impacto de la labor de Georiber en el desarrollo y la promoción del voleibol en el país.
Camil Domínguez, quien también tuvo la oportunidad de trabajar con Georiber, reflexionó sobre la responsabilidad que ahora recae en quienes fueron influenciados por el legado del padre del voleibol dominicano. "La tarea que él dejó la debemos continuar nosotras y la responsabilidad es bastante grande", afirmó Camil, reconociendo el desafío de mantener viva la visión y el compromiso de Georiber en el desarrollo deportivo del país.
Además de las jugadoras que fueron parte del legado de Georiber, las madres de algunas de las atletas también expresaron su gratitud por el apoyo y la dedicación que Georiber brindó a sus hijas. Agripina Martínez, madre de las hermanas Brayelin y Jineiry, agradeció la entrega y acogida que Georiber tuvo con cada niña que formó parte del Programa de Selecciones Nacionales de Voleibol, destacando la influencia positiva que tuvo en la formación y el desarrollo de las jóvenes jugadoras.
En resumen, la impronta dejada por Ricardo "Georiber" Arias Gneco en la industria del voleibol dominicano es innegable. Su dedicación, compromiso y pasión por el deporte han dejado una huella imborrable en generaciones de jugadoras y en el desarrollo del voleibol en el país. Aunque su partida deja un vacío en la comunidad deportiva, su legado perdurará en cada uno de aquellos a quienes tocó con su sabiduría y su espíritu de liderazgo.