Trágica traición en Las Praderas: El oscuro desenlace entre amigos
La mañana de este viernes en el sector Las Praderas, en el Distrito Nacional, tuvo lugar un acontecimiento que conmocionó a la comunidad: un lamentable homicidio-suicidio que cobró las vidas del exalcalde de Tireo, Franklin Gilberto Suriel Quezada, y su amigo de infancia, el abogado Edward Antonio Durán.
La historia de amistad y complicidad entre Suriel y Durán se remonta a su infancia en Tireo, provincia La Vega. Ambos eran socios en una agroveterinaria, pero lo que parecía una relación estrecha se vio empañada por la traición. Según el togado Amadeo Peralta, quien conoce de cerca la situación, el exalcalde se encontraba en proceso de divorcio y había depositado su confianza en Durán, quien además de ser su abogado, manejaba parte de sus finanzas. Sin embargo, algo salió terriblemente mal.
Peralta, con cautela al ofrecer detalles, reveló que las razones detrás del acto violento no están completamente claras, aunque existen indicios de deudas y conflictos financieros entre ambos. La complejidad de la relación entre el exalcalde y su abogado ha dejado a muchos en shock, generando un llamado a la reflexión por parte de la comunidad legal.
En medio de la tragedia, Peralta hizo un llamado a los abogados del país para que consideren sus acciones y responsabilidades frente a sus clientes, señalando que lo ocurrido en Las Praderas fue, en última instancia, un trágico caso de traición entre amigos y clientes.
Amigos como hermanos
Previo al fatídico desenlace, aquellos cercanos a Suriel y Durán expresaron su sorpresa y consternación ante lo sucedido. Describieron la relación entre ambos como una de hermandad, destacando la cercanía y complicidad que parecían tener. Sin embargo, la traición y la violencia transformaron lo que alguna vez fue una amistad sólida en un escenario trágico y sin retorno.
El desenlace fatal
Según el vocero de la Policía Nacional, Diego Pesqueira, el exalcalde Suriel acabó con la vida de Durán dentro de su oficina de abogados, ubicada en una plaza en la calle Olof Palme, casi esquina Núñez de Cáceres, en Las Praderas. A pesar de las informaciones preliminares, las autoridades no han ofrecido detalles adicionales sobre el incidente ni han esclarecido las motivaciones detrás de la tragedia.
A medida que se desentrañan los detalles de este oscuro y trágico suceso en Las Praderas, la comunidad se ve obligada a reflexionar sobre la fragilidad de las relaciones humanas y la complejidad de las lealtades en un mundo marcado por la ambición y la traición. La historia de Franklin Gilberto Suriel Quezada y Edward Antonio Durán, una vez unida por lazos de amistad y complicidad, ahora se tiñe de dolor y desesperación, dejando a todos con más preguntas que respuestas.