Unos 530 mil cubanos, haitianos, nicaragüenses y venezolanos que lograron ingresar legalmente a Estados Unidos durante el gobierno de Joe Biden se enfrentan ahora a la posibilidad de ser detenidos y deportados. En medio de las medidas implementadas para combatir la inmigración y proteger las fronteras estadounidenses, el presidente Donald Trump revocó el parole humanitario otorgado a los migrantes de estos cuatro países latinoamericanos, lo que les quitará el derecho a permanecer en el país. La medida entrará en vigor el 24 de abril, según el Departamento de Seguridad Nacional.
Una figura legal con historia
El parole humanitario es una figura legal con una larga historia que ha sido utilizada por gobiernos de diversos signos políticos a lo largo de las últimas siete décadas. Desde su primer registro en 1956, durante la presidencia de Dwight Eisenhower, ha permitido el ingreso temporal de refugiados húngaros, cubanos, vietnamitas, laosianos y camboyanos, entre otros. A lo largo de los años, se han realizado reformas para regular su otorgamiento de manera discrecional y por razones humanitarias urgentes o beneficios públicos significativos.
El Comité Internacional del Rescate, una organización fundada en 1933 por Albert Einstein para ayudar a refugiados, destaca la importancia histórica y humanitaria del parole. Durante la Guerra Fría y conflictos globales, ha facilitado la entrada de cientos de miles de personas a Estados Unidos en busca de protección y refugio.
Beneficios y consecuencias de la revocación
El parole humanitario permite a los beneficiarios ingresar legalmente a Estados Unidos y obtener un permiso de trabajo, siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos y tengan un patrocinador que se haga responsable de su estadía. Sin embargo, la revocación de este beneficio por parte de la administración Trump implicará la cancelación de los permisos de trabajo y cualquier protección contra la deportación que posean los migrantes.
Según el abogado Julio César Henríquez, esta medida cambiará el estatus de miles de personas que llegaron legalmente al país, convirtiéndolos en ilegales retroactivamente y dificultando su proceso de regularización migratoria. Carolina Jiménez, directora de la organización WOLA, señala que esta acción refleja la política antiinmigración agresiva de la administración Trump y las contradicciones internas en su enfoque hacia países como Nicaragua, Venezuela y Cuba.
En resumen, el parole humanitario es una herramienta legal con un impacto significativo en la vida de miles de migrantes, cuya revocación genera incertidumbre y desafíos para aquellos que buscan una oportunidad de permanecer en Estados Unidos. La historia y el futuro de esta figura seguirán siendo objeto de debate y reflexión en el ámbito migratorio internacional.