El Consejo Dominicano de la Unidad Evangélica (CODUE) rechazó rotundamente las acusaciones de motivaciones políticas detrás de las protestas por el aumento de precios de los alimentos en la dieta diaria. En una declaración contundente, el presidente de la CODUE, el pastor Feliciano Lacen Custodio, afirmó que las quejas de la población son legítimas y exhortó a los funcionarios del sector agropecuario a realizar visitas a los colmados y supermercados para constatar los constantes incrementos en los precios de los productos básicos.
En un tono apasionado y directo, el pastor Lacen Custodio resaltó la importancia de abordar con urgencia la escalada de precios de los alimentos, ya que la estabilidad económica de un país se ve amenazada por la inestabilidad de los precios. "He visto con mucha pasividad al Estado, como si no le importara la problemática que se está generando. Siempre quieren atribuirlo a motivos políticos, pero la realidad es que al ir a los supermercados y barrios, se evidencia que se trata de un problema de descontrol de precios", declaró con firmeza.
El presidente de la CODUE recordó la época en la que los inspectores de control de precios del gobierno realizaban inspecciones meticulosas en los colmados, revisando las balanzas y verificando los precios para garantizar la equidad en las transacciones. "La falta de control en los precios es evidente. En un mismo colmado, un producto puede tener tres precios diferentes en una misma calle. Es fundamental establecer un mecanismo de control efectivo, no se trata solo de palabras", enfatizó Lacen Custodio.
La importancia de la estabilidad de precios
En medio de este escenario de incertidumbre y descontento, el ministro de Industria y Comercio, Víctor Bisonó, señaló que la situación responde a factores estacionarios y de regulación frente a las importaciones. Aseguró que hay suficiente arroz en el país y, por lo tanto, no existen razones para los aumentos en el precio del cereal. Por otro lado, el administrador del Banco Agrícola, Fernando Ramírez, atribuyó los incrementos a problemas en la cadena de distribución de alimentos, coincidiendo en que no se justifican los aumentos en el precio del arroz.
A pesar de las declaraciones gubernamentales, la realidad en los colmados y supermercados es cruda. La población se enfrenta a precios exorbitantes que desafían su capacidad adquisitiva diaria. Mientras el Ministerio de Agricultura sostiene que una libra de arroz debería costar 29 pesos, en los colmados se vende a más de 40 pesos. Similar situación se presenta con el pollo, cuyo precio oscila entre 115 y 165 pesos, con un aumento de hasta 50 pesos; el cerdo entre 80 y 135 pesos; la res alcanzando los 190 pesos; el bacalao subiendo de 130 a 210 pesos, y la chuleta pasando de 90 a 135 pesos por libra.
La cebolla roja, un ingrediente básico en la cocina dominicana, ha visto un incremento significativo en su precio, pasando de 20 pesos a 44 pesos, lo que representa un golpe al bolsillo de los consumidores. Esta realidad refleja un panorama desafiante para las familias dominicanas, que se ven obligadas a ajustar sus presupuestos y prioridades para hacer frente a los crecientes costos de los alimentos.
Ante esta situación, la población clama por medidas concretas y efectivas que garanticen la estabilidad de los precios de los alimentos básicos. La falta de control y supervisión en la cadena de distribución se ha convertido en un obstáculo para el acceso equitativo a productos esenciales, lo que a su vez genera malestar y descontento en la sociedad. Es imperativo que las autoridades tomen cartas en el asunto y adopten medidas que protejan el bolsillo de los ciudadanos, asegurando un acceso justo y asequible a los alimentos necesarios para una vida digna y saludable.