Vivimos en una época en la que nuestras acciones tienen un impacto significativo en el medio ambiente, incluso si no lo percibimos de inmediato. Este impacto se conoce como huella de carbono y es uno de los principales desafíos que enfrenta la humanidad en la actualidad: el cambio climático.
Desde el vapor de agua hasta el óxido nitroso, los gases de efecto invernadero han sido una parte natural de la atmósfera terrestre. Estos gases son esenciales para mantener la temperatura media del planeta en un nivel adecuado para la vida. Sin embargo, la actividad humana ha perturbado este equilibrio natural, especialmente desde la Revolución Industrial, cuando comenzamos a depender en gran medida de combustibles fósiles como el carbón para impulsar nuestras máquinas y fábricas.
El uso desmedido de combustibles fósiles ha llevado a un aumento alarmante en la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, pasando de 280 partes por millón (ppm) en la era preindustrial a 425 ppm en febrero de 2025, según el Observatorio Mauna Loa. Este incremento ha exacerbado el calentamiento global y ha desencadenado una serie de eventos climáticos extremos en todo el mundo.
### La medición de la huella de carbono
La huella de carbono se puede medir en diferentes niveles, desde individuos hasta países enteros, empresas, organizaciones o eventos. A nivel nacional, se realiza a través de inventarios de gases de efecto invernadero que abarcan sectores como la energía, transporte, desechos, procesos industriales y agricultura.
A nivel individual, podemos calcular nuestra huella de carbono utilizando calculadoras en línea que consideran nuestros hábitos de consumo para determinar la cantidad de gases emitidos en la producción de los bienes y servicios que utilizamos diariamente. En el caso de empresas y organizaciones, la huella de carbono se mide mediante metodologías como la ISO y la GHG, que tienen en cuenta todas las emisiones directas e indirectas de sus operaciones.
Las emisiones de gases de efecto invernadero en la República Dominicana en 2015 fueron de 35,486.03 Gg CO2eq, según el Primer Informe Bienal de Actualización del país ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. El sector energético fue el principal emisor, contribuyendo con el 62.75% de las emisiones totales.
### Acciones para reducir nuestra huella de carbono
A pesar de la magnitud del problema, cada individuo puede tomar medidas para reducir su huella de carbono. Desde el uso de electrodomésticos eficientes y la reducción del desperdicio de energía, hasta la elección de transporte público y la plantación de árboles, cada pequeña acción cuenta y puede marcar la diferencia.
El cambio climático no es un problema distante o abstracto, sino una consecuencia directa de nuestro estilo de vida y consumo. Es imperativo que asumamos la responsabilidad de nuestra huella de carbono y trabajemos activamente para reducirla. El futuro de nuestro planeta y de las generaciones venideras depende de ello.
En un mundo donde cada acción cuenta, es fundamental que cada uno de nosotros se comprometa a ser parte de la solución. Reducir nuestra huella de carbono no es solo una responsabilidad de los gobiernos o grandes corporaciones, sino una tarea colectiva en la que todos debemos participar activamente. Juntos, podemos marcar la diferencia y construir un futuro más sostenible para todos.