usaid-mpacto-en-la-participacin-ciudadana-y-el-periodismo-anlisis-completo

La USAID y su Impacto en la Participación Ciudadana y el Periodismo: Análisis Detallado

La USAID, Participación Ciudadana y reconocidos periodistas como Marino Zapete, Huchi Lora, Altagracia Salazar, Juan Bolívar Díaz, Edith Febles y la comunicadora Mariasela Álvarez, han sido protagonistas en un escenario marcado por la posverdad. Este término, destacado como la "palabra del año" en 2016 por la Universidad de Oxford, refleja una realidad en la que las emociones y creencias personales prevalecen sobre los hechos objetivos. A esto se suma la proliferación de noticias falsas, que impactan a aproximadamente 8 de cada 10 ciudadanos, según estudios recientes.

La democratización del acceso a los medios a través de las tecnologías de la información ha tenido ventajas desde el punto de vista democrático, pero también ha traído consigo riesgos. En la actualidad, cualquier individuo con una agenda política o económica puede difundir información carente de rigurosidad. Anteriormente, la información provenía de periodistas que, con diferentes niveles de preparación, se adherían a principios básicos como la verificación de fuentes y la contrastación de datos.

### Desafíos de la Era Digital en el Periodismo
Si bien los medios siempre han estado vinculados a propietarios con intereses específicos, en la actualidad el control sobre ellos es más difuso y opaco. Además de los empresarios tradicionales, ahora también hay políticos involucrados en la gestión de medios de comunicación. Esta amalgama de intereses ha trascendido la búsqueda clásica de poder y rentabilidad, dando lugar a nuevas agendas y prioridades.

El contexto actual, donde la extrema derecha ha dominado la agenda política, ha generado una inversión de valores donde la defensa de los derechos humanos y la transparencia son vistos de manera negativa. En este escenario, la lucha contra la corrupción se tergiversa como una estrategia desestabilizadora.

### La Verdad detrás de la Controversia
En el caso específico de República Dominicana, el caso Usaid-Participación Ciudadana-periodistas ilustra claramente esta dinámica. Una información carente de pruebas fue difundida y amplificada por medios tanto tradicionales como alternativos, convirtiéndose en una noticia falsa. Cuando líderes políticos adoptaron esta narrativa en sus discursos y la llevaron a los medios, se transformó en una posverdad.

Un análisis objetivo revela la inexistencia de pruebas que respalden la acusación de financiamiento ilegal por parte de la USAID a estos periodistas. Ni Donald Trump, ni Elon Musk, ni WikiLeaks han mencionado a estos comunicadores en ninguna de sus declaraciones. Todo se originó a partir de un arte publicado en redes sociales, cuyo propio autor, Johnny Arrendel, admitió que carecía de sustento.

La afirmación de que la USAID financia Participación Ciudadana de manera opaca o ilegítima también es falsa. Aunque es válido cuestionar cómo la cooperación internacional puede influir en las prioridades sociales de un país, en este caso el financiamiento ha sido transparente, con informes públicos y auditorías accesibles en su página web.

Este respaldo ha estado presente durante gobiernos demócratas y republicanos, así como del PRSC, PRD, PLD y PRM. Los fondos han sido destinados a fortalecer diversos aspectos de la sociedad dominicana, como el sistema electoral, la justicia, la salud, la seguridad ciudadana, la sociedad civil, además de la lucha contra la corrupción y la impunidad.

Es fundamental desmitificar esta campaña de desinformación y actualizar el marco legal de la comunicación en República Dominicana para regular el uso de las redes sociales. Esta medida no solo responde al caso de Usaid, Participación Ciudadana, Marino Zapete, Huchi Lora, Altagracia Salazar, Juan Bolívar Díaz, Edith Febles y Mariasela Álvarez, sino que resguarda a la sociedad de peligrosos precedentes.

En última instancia, la protección de la verdad y la integridad periodística es esencial en una sociedad democrática. La manipulación de información con fines políticos o personales representa un riesgo para la estabilidad y la confianza en las instituciones. Cuidémonos de caer en la trampa de la posverdad y luchemos por una comunicación honesta y transparente en beneficio de todos.